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Despuntando
Primer momento clave: El primer momento clave creo que fue gracias a Dios cuando Canorea me pone en el año 2000 en Sevilla, cuando era imposible entrar en Sevilla porque estaban Luis Valdenebro, Javier Buendía, los Domecq, Pablo Hermoso…, un cartel que se repetía y por tanto era imposible entrar. Y fue curioso, justo antes de morir Diodoro me puso en Sevilla y luego él murió y no me pudo ver en Sevilla. Así fue como entré en las plazas de primera. Tuve la suerte de estar bien y ese día corté una oreja. A partir de ahí todos los años siguen poniéndome.
Junto a las figuras: Recuerdo que la primera vez que me vi con figuras del rejoneo fue en un pueblo de Badajoz, toreaba Fermín Bohórquez, Paco Ojeda y Leonardo Hernández. Y, claro, acostumbrado a torear en novilladas picadas, encontrarte de pronto con ese cartel pues es muy bonito. Además ese día corté cuatro orejas y un rabo, y los demás creo que sólo Fermín cortó dos orejas. Quieras que no, eso hace que te vengas arriba y te ilusiona mucho.
Fechas importantes: Destaco sobre todo mi alternativa que fue en el año 98 en Utiel en Valencia. Esta etapa fue muy dura. Recuerdo que mi padre me hizo una cuadra de 8 o 9 caballos que a mí me servían muy bien, y entre esos años (98-2000) se me mueren todos por mala suerte de cólicos, uno que se rompió una pata, etc. Y claro el reponerse a eso sabiendo que es cosa de mala suerte fue duro. Mi padre tuvo que pedir préstamos y todo para poder conseguir una buena cuadra como la de antes. Esos comienzos fueron muy duros.
Caballos claves: Al no tener dinero para llegar y comprar un caballo nuevo, mi padre tenía que buscar caballos que ya habían sido utilizados por otros rejoneadores o que tenían algún problema. Para mí ha habido tres caballos claves: ‘Majical’, de salida, que era un caballo que mi padre compró con cinco años y lo puso a torear, era un caballo tuerto y la primera corrida de toros que salió la toreó conmigo, era un caballo tan bueno que toreaba solo; luego el caballo que para mí ha sido mi maestro fue ‘Isco’, un caballo perteneció a Joao Salgueiro, que fue un caballo muy importante en Portugal, lo que pasa es que se rompió una mano y ya nadie lo quería, pero se llevó toreando conmigo 4 años; y otro caballo muy importante fue ‘Café’, que fue de Joao Moura, fue muy importante con él, mi padre lo compró ya viejo y fue un caballo extraordinario para mí.
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